LA ESCRIBIDORA

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El bullicio de la calle y los pasos veloces
No impiden que la escritora del jirón Gamarra
Se sumerja en su inspiración
Allí sentada con papeles sobre los muslos
Con un lápiz empuñado sin sosiego
Escribe largas historias de su vida que dejó sin sueños
Con la cabeza rapada y el traje desaliñado
Escribe en un idioma que el mortal común jamás comprenderá
Carga en los ojos la crudeza de la miseria
Pero esboza mientras grafía sonrisas esquivas
Su vida pende de los hilos de su escritura ininteligible
Balbucea historias circulares
Arañando resquicios de cordura
La gente transita impertérrita
La escritora cansada dobla su papel
Camufla su bolígrafo
Se acuesta sobre la vereda
Y en posición fetal
Como una niña se vuelve a dormitar

COMPLICES ETERNOS

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La mañana era fresca todavía, apresuraba el paso para llegar al edificio y una vez allí se sentó en el viejo escritorio de metal. Un día más de la rutina cansada, solo su hijo le arrancaba sonrisas al despertar y luego cuando lo llevaba al jardín, pero después tenía que regresar a casa, hurgar en sus bolsillos el diario y partir. No eran los mejores tiempos, el invierno estaba golpeado y la escasez de actividades. Sus ingresos actuales no cubrían su presupuesto y la desesperación lo asaltaba más a menudo que en otros tiempos
Había pasado la noche casi sin dormir, con un ciento de problemas merodeando su cabeza. Un poco para salir de sus preocupaciones y sus angustias, se preguntó: - ¿Qué será de ella?; tenia tantos líos que en los últimos días ni siquiera la había llamado por teléfono.
Tratando de no moverse fingía dormir, - mañana iré a visitarla-, se dijo para sí, procuraba moverse sigilosamente para no despertar a su compañera de lecho. Los sonidos de la noche parecían confirmarle la sospecha de que algo andaba mal, hacia tanto tiempo que no la veía. Apenas podía divisar el cielo oscuro a través de la ventana, era una madrugada lóbrega, plagada de pálpitos y contradicciones. Después de tanta cavilación el cansancio venció sus párpados y estos cayeron sin que lo note.
Durante el sueño se vio junto a ella asiéndola de la cintura por la espalda y besando tiernamente sus mejillas, como en los viejos tiempos, ella coqueta giraba el cuerpo y lo besaba apasionadamente, susurrando que lo quería. Por esos tiempos, ella con el rostro encendido solo le susurraba – ¡cuidado, nos pueden ver!
Corrió mucha agua bajo el puente, y la luna había girado incansablemente, sin embargo, a pesar de todo, en sus pensamientos siempre se revelaba su sonrisa menuda y sus ojos tiernos. Cada uno había tomado el destino en sus manos y lo moldeó de acuerdo al devenir de sus caminos, desde aquel día en que él decidió irse y ella quedarse en silencio.
Independientemente cada uno se rejuró no volverse a encontrar, pero estaba marcado en el haz del hado de sus vidas, que seguirían frecuentándose mas allá de las promesas juradas y las circunstancias calladas.
Pasaban meses sin verse, y al encontrarse hablaban como si se hubieran dejado de ver sólo el día anterior. No importaba la tormenta en la que hayan estado, les bastaba mirarse, para contarse mil cosas, para desahogar la conciencia y revitalizar el espíritu.
Se convirtieron en una suerte de cómplices eternos que han aceptado tácitamente las diversas aristas de sus vidas, coautores de una historia alternativa y paralela a sus rutinas, que hoy trasciende más allá del orden natural del tiempo y los cánones preestablecidos. En dos palabras amantes silenciosos de esas historias que solo se escriben en las páginas de un libro.
Subió las escaleras, nervioso tocó la puerta, su respiración entrecortada por el agitamiento del ascenso y quizás alimentado por sus presentimientos. Pasaron unos segundos, la puerta se abrió, ella se echó a sus brazos y lloró, lloró como una niña en brazos de su padre. El dejó que se calme, paseo su mano por su cabello y después de un largo silencio, le preguntó:
- Dime , qué sucede?
Me voy a morir, Javier। Tengo Cancer। Y volvió a romper en llanto.-


DIEZ Y OCHO AM

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Las diez campanadas ya tocaron en la catedral
Las bocinas aturden los oídos en el cercado
Los titulares no distan de los de siempre
Un pasacalle con espárragos y zanqueros
Invaden la plaza mayor
A muchas cuadras de allí
Cuando la ronda del minutero
Completa su octavo círculo
Los galenos con mucho cuidado
Te alzan en sus manos
En tu primer contacto con la atmósfera
Tu llanto viaja rápidamente
Por cada una de mis venas
Testigo de tu génesis
Te contemplo como en mis sueños
Indescriptiblemente me siento levitando
Mis células segregan endorfina a discreción
La sonrisa asalta mi rostro
Tu madre está nerviosa
Pero también sonríe
Satisfecha por el milagro de la vida

LA MAQUINA DEL TIEMPO

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En la perpendicularidad de la máquina del tiempo de un fresco
Se plasman los tiempos como ánimas recobrando sus cuerpos
El genio hace danzar suavemente el pincel con los óxidos al agua
Lluvias de color bañan el calicanto bajo el cielo de dos tierras hermanas
Atento el Libertador recibe la insignia paduana de manos del Astrónomo
El Poeta sostiene en sus manos el Trilce de las cuatro paredes de su celda
Guerreros moche de estas tierras son llevados a cuestas por el antropólogo
Cabalgata sobre el caballito de totora en alto mar superan las primeras olas
A la orilla el pescador busca llenar su red para su prole
Anzumitos chimú desfilan cerrando el ángulo inferior
La niña italiana y el infante peruano sostienen el pergamino
El presente se funde con el pasado
En este artilugio que solo el arte es capaz de inventar

REGRESO

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Otra vez el paso lento y la mirada cansada
Y un sinfín de diatribas acumuladas rondan su aureola
Nuevamente contando sus pasos
Lleva en sus manos preguntas que nunca tendrán respuestas
Las almas cuando parten se las llevan
La noche difumina las sombras
Lo invade el silencio
Sigilosamente
Como hace tiempo atrás una tarde le llegó el amor
Mueve las rodillas como péndulos a punto de chocar
Siente otra vez el ritmo de su corazón
Sonríe
Digita la última línea
Se siente vivo
Ha vuelto a escribir

31 DE OCTUBRE, DIA DE LA CANCION CRIOLLA

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Las voces que orgullosamente entonan la música peruana - admirada en todo el mundo- junto a todos nuestros compatriotas, nos encontramos de luto por la muerte del Zambo Cavero, “Y se llama Perú, con P de patria…”, la melodía de este emblemático vals cargado de patriotismo, aún resuena y estoy seguro seguirá estremeciendo a cada uno de los corazones peruanos, más allá de que sea o no, nuestra música de preferencia, y así muchos la escuchemos solo a la hora del almuerzo, esta música llena de sabor criollo, es la que nos representa dentro y fuera de nuestros linderos patrios.
Hoy en día, la música criolla que se celebra el 31 de Octubre, fecha que fue instaurada por el gobierno de Manuel Prado Ugarteche en 1944, día en que retumban los cajones, se afinan las guitarras, truenan las castañuelas y el vals debería de pasearse por las venas de cada peruano, se ve trasgredido por una celebración foránea del Hallowen o noche de brujas que coincidentemente se festeja el mismo día.
No es extraño entonces, al pasear por el centro de la ciudad que los principales establecimientos comerciales decoren sus locales con motivos alusivos a esta fecha, tampoco debe extrañarnos que algún local mezcle ambas festividades en una suerte de estar bien con Dios y con el diablo.
Las tradiciones deben permanecer y deben de inculcarse desde nuestros primeros años, y nuestros niños se emocionan más por el Hallowen que por el día de la canción criolla y eso se cultiva inclusive desde las instituciones educativas, y después nos lamentamos que no hay conciencia patriótica ni amor por el país, que nuestra juventud emigra a otros países en busca de mejores ingresos, que nuestros jóvenes no se la juegan por el Perú, que sin ir muy lejos la selección peruana del deporte más practicado en nuestro país no “suda la camiseta” .
Hagamos un “mea culpa” y tomemos conciencia del escaso amor patrio actual, un problema que empieza por casa y no se supera ni siquiera en las instituciones educativas. Los intentos de la educación pública estatal se ven mellados por la intensa campaña publicitaria en medios de prensa escrita y televisiva. Ni que hablar de la educación privada que salvo honrosas excepciones en las que se incentiva lo nuestro, como el concurso de vals infantil intercolegial, le dan mayor cabida a la festividad del país del tío Sam.
Pero volviendo a la música criolla, que motiva esta nota, hurgando en algunas páginas de internet encontré estos datos que comparto con ustedes amigos lectores:
La primera serenata criolla se realizó el 31 de octubre de 1944 en la plazuela Buenos Aires.
La canción peruana echa sus raíces más profundas con la aparición del bardo inmortal Felipe Pinglo Alva, el más grande de sus representantes, autor del vals clásico. Poeta y compositor, considerado como el padre de la música criolla, con un estilo de arraigo popular que surgió durante la etapa Republicana. Compositor de aproximadamente 300 canciones, las más conocidas son El plebeyo, El huerto de mi amada, Bouquet, El canillita, Pobre obrerita, Porfirio, Celos, Mendicidad y otras.
Chabuca Granda (Isabel Granda Larco) ocupa también un lugar privilegiado en la historia de la música nacional. Ella nos legó hermosas melodías que calaron muy hondo en el sentimiento popular. Autora de La Flor de la Canela, José Antonio entre otras.
Lucha Reyes, conocida como la morena de oro del Perú, nació un 19 de julio de 1936 en un hogar muy pobre. Su verdadero nombre fue Lucila Sarcines Reyes. Interprete de valses como Mi última canción, Carta al cielo, etc.
En esta fecha importante también debemos recordar a otros insignes compositores y cantantes criollos como Manuel Acosta Ojeda, Eloísa Angulo, Alicia Maguiña, Manuel Raygada, Augusto Polo Campos, José Escajadillo, Luis Abelardo Núñez, Félix Pasache, Cecilia Barraza, Cecilia Bracamonte, Lorenzo Humberto Sotomayor, Eva Ayllón, Lucho Gonzales, Félix Casaverde, Susana Baca, Arturo “Zambo“ Cavero, Oscar Avilés y otros talentosos músicos, que brindaron sus mejores canciones en favor de la canción criolla.
Disfrutemos de un hermoso vals criollo, hinchemos nuestros corazones del orgullo de ser peruanos y contagiemos este sentir con nuestras familias y seres queridos. Brindemos juntos por la música criolla.
Salud Perú.

BIENVENIDA PRIMAVERA

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De colores, de colores se visten los campos en la primavera de colores, de colores son los pajarillos que vienen de fuera de colores, de colores es el arco iris que vemos lucir Y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mi…

Aún recuerdo nostálgicamente las tiernas notas que los profesores de la primaria nos hacían repetir insistentemente, más allá de que esas voces blancas estuviesen afinadas o no, las entonábamos sin ningún tipo de vergüenza y con no poca algarabía a voz en cuello, además nos ordenaban hacer una “composición” (literaria o gráfica) sobre la estación de la que nuestra ciudad ostenta ser su capital.
Trujillo, ha sido siempre una ciudad caracterizada por su hospitalidad, por el encanto natural de su gente y desde hace 58 años celebra el Festival Internacional de la Primavera, un esfuerzo del Club de Leones que año a año organiza entre fines de setiembre y principios de octubre este evento de trascendencia internacional.
Nos visitan reinas de otros países, Waripolas americanas y como plato fuerte está el Corso Primaveral, en el que participan Carros Alegóricos y representantes de diversas entidades públicas y privadas acompañadas de bandas de diferentes instituciones educativas.
Pero bien, si usted amigo lector, vive en estas tierras desde siempre o hace algunos años, dependiendo de su condición podrá compartir o no, las ideas que plasmo en esta nota.
Recuerdo que en los años de infancia, vivía a media cuadra de la Av. España (primera cuadra del Jr. Pizarro), el domingo del Corso Primaveral que hasta no hace muchos años aún desfilaba a través de esta avenida – se iniciaba en el estadio Mansiche y culminaba en la antigua sub estación de ferrocarril - me levantaba temprano y bajaba con las sillas de la casa a separar un espacio en la vereda de la avenida en mención, pues aparte de los que habitábamos la casa, llegaban visitas exclusivamente para ver el corso, hasta la actualidad veo que quienes viven en los alrededores de las calles por donde pasa el corso, hacen lo mismo. Sin embargo, debe ser por la edad o por simple nostalgia, que me parece que la extraña magia que provocaba este evento primaveral ha ido perdiendo fuerza.
Escucho apesadumbrado, expresiones como:
- Corso?, no hombre, los de mi tiempo, esos sí que eran corsos.
- Te acuerdas del festival de la canción de la primavera?
- Ricardo Montaner, participó en uno de ellos, verdad?
- Jeanette, la cantante inglesa de baladas en español, también vino?
- Y, los concursos de bandas en la plaza de armas, eran después del corso, di?
Posiblemente, siempre añoramos el pasado, tal como anhelamos ser niños algunas veces, como extrañamos a los seres queridos que partieron, o simplemente porque consciente o inconscientemente le damos la razón al dicho popular: “todo tiempo pasado, fue mejor”
En todo caso lo objetivo es que el festival de la primavera, sigue presente, que presumo se siguen haciendo grandes esfuerzos para realizarlo en una sociedad cada día más consumista, envuelta en crisis económicas y menos susceptible a esa magia que envolvía nuestros años de infancia, cuando no había internet, cuando escribíamos cartas por correo, cuando tampoco existían celulares y los teléfonos no estaban en la mayoría de las casas, cuando formábamos inmensas colas para el cine y aún nos íbamos a dormir con la canción del Topo Giggio.
Está próximo el 58º Festival Internacional de la Primavera, disfrutémoslo y brindemos más de una sonrisa a quienes visita nuestra ciudad de la eterna Primavera।Que seas “Bienvenida Primavera”