Memoria Urbana

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Parado frente al zaguán
Testigo de mis juegos infantiles
He percibido el olor de mis recuerdos
Empequeñecidos los espacios
Que en antaño me eran inmensos
He trastocado el tiempo
Rasqueteando estos muros
Cargados de sueños oblicuos al presente
La calle no ha cambiado mucho
Crecimos todos
Y en la ebullición de los días
Hemos olvidado la calma de otrora
Precipitando los sentidos
Terminamos los días sin aliento

DUERME, SUEÑA, DESPIERTA, VIVE

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Duerme pequeña, duerme tranquila
Que así el mundo se me venga encima
Haré una cúpula con mi cuerpo
Para no perturbar tu sueño

Sueña pequeña, sueña tranquila
Deja que las pesadillas nos atormenten a los viejos
Que las batallas por más cruentas que sean
No me abatirán en retirada con tu bandera

Despierta pequeña, despierta tranquila
Que brille en tus ojos la sonrisa
Y tu suave reír inunde mis recónditos suspiros
Ávidos de tus guturales pretextos de hacerte sentir

Vive pequeña, vive tranquila
Ilumina la quinta punta de esta estrella
Que un día le robé al cielo
Trastocando el sino de soledad
Que marcara mi fuero al nacer

QUÉ FRIO

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Qué frio que hace sin ti
qué soledad tan sola en esta multitud
cómo abrigo mis entrañas
suspendidas en la crueldad de tu ausencia
cómo dejo de escribir
si tu silencio me dicta estas lineas
y descubro que tengo vacias las arterias
que mi masa corporal sigue su ritmo
solo por la inercia de la rutina
cómo comprendo que me fui tras de ti
la última vez que te vi
y que aún no sé como volver conmigo
cómo me convenzo
que tú nunca volveras
aunque regreses

LUNA CRECIENTE

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La luna ya ha sonreído
Más de tres veces
Mientras
El haz claro de tus ojos
Se ha mimetizado con tus recuerdos

La última sonrisa
Que me dejaste
Se quedó entre mis manos
Y se deslizó invadiéndome
Suavemente
Por el caudal de mis venas

El viento frio de este invierno
Empieza abandonar estas calles
Mudas testigas de nuestros pasos
Fugitivos de la soledad

Hoy me he convencido
Que te quedaste tatuada
En el revés de mi epidermis
Para siempre

TIERNA MIRADA

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Se me detiene el mundo
En tu tierna mirada de almíbar
Se fuga mi aliento
Perdido en el hechizo de tus ojos
Caigo silencioso
En la insondable catarata de tus cabellos
Me dejo arrastrar por el rio de tu voz
Sufro la pasión y muerte de tus partidas
Y resucito cada vez que retorno
A la indómita geografía de tu ser

EN EL SILENCIO

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La garua cae como menudas chispas traslucidas
El aire resopla en mis sentidos tu ausencia
Tendré que acostumbrarme a tu partida
A pesar de que nunca llegaste
Te conviertes en el artificio
Que me permite abstraerme
De esta conciencia de estar vivo
Vuelvo a extrañarte una vez más
Y entonces siento a tus manos albas
Deslizándose lentamente por la selva de mis cabellos
Percibo el haz de tu mirada
En un destello repentino de esta oscuridad
Escucho tu voz como ecos
De este profundo silencio
En el que hoy me he sumergido

HOJAS DE OTOÑO

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En el viento se cruzan hojas de otoño rasgadas de invierno
Llevan en sus venas memorias de coloridas primaveras
Polvo de arena en caída libre
Esperan el retorno de los estíos
Mientras tanto
Ellas
Ingenuas sueñan con la eternidad
Danzan al ritmo de la suave brisa de la tarde
Esperando el centellar de los luceros de la noche
Abjuran de su naturaleza dispar
Y resignadas
Se dejan mecer por el vaivén del soplo del destino