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OSO

Subió las escaleras con la velocidad de un rayo, empujó la puerta que daba acceso a la azotea, Oso le movía la cola y saltaba a su alrededor, la tarde gris de invierno dejaba sentir un aire frio que zumbaba suavemente en sus oídos. Caminó despacio hasta la parte trasera del único cuarto que había y se sentó despacio sobre el frio piso, su perro se le acercó intentando lamerle detrás de las orejas, él solo atinó a abrazarlo fuertemente, las lágrimas asomaron a sus ojos y esa sensación de rabia, tristeza e impotencia le invadió el pecho nuevamente. Oso se posó frente a él como adivinando su estado emocional con sus peludas patas negras hacia adelante y con su cabeza firme lo miraba sin ladrar.

Que difícil que era pensar en esos momentos, el mismo no entendía como le resultaba tan fácil resolver un problema de aritmética o hacer la tarea del colegio, y era tan difícil comprender porque no tenía una infancia normal, porque debía seguir sintiéndose solo en ese barullo de gente grande que no sabían entender sus travesuras.

Y es que al final, no tenía que ser perfecto, acaso era tan complicado entender que solo quería jugar, que si se olvidaba de algo era porque estaba entretenido, tirado en el suelo manipulando sus soldados, haciendo correr los pequeños carros o enrollando papel periódico, para formar espadas de papel y pelear cual mosquetero contra el viento.

Su ánimo fue cambiando poco a poco, las lágrimas se secaron y esa sensación en el pecho que lo oprimía también se aliviaba con los minutos que pasaban, amaba ese silencio y su perro pese a ser tan inquieto se quedaba junto a él en completo silencio con la cabeza apoyada en sus patas delanteras con los ojos brillosos como si estuviera a punto de llorar.

Oso era un canino chusco de pelaje blanco y negro, alrededor de su cuello como si fuese un collar de perlas, el pelaje blanco le daba un aire de can de raza, años más tarde se convertiría en una suerte de perro chanchero pues encerraba los cerdos ladrándoles y mascullándoles las orejas, ahora era un canino muy joven y super travieso.

Al rato antes de caer la noche, Renato escuchó que lo llamaban a comer, le dio un beso en la cabeza a su mascota alborotándole la testa y dejándolo en la azotea. Cerró la puerta y bajó, Oso rascaba la puerta acabada de cerrar quejándose por no poder bajar. Este ejemplar del mejor amigo del hombre y sobre todo de los niños, ya había causado muchos destrozos la última vez que logro escabullirse entre las piernas de la dueña de la casa, así que tenía terminantemente prohibido bajar, so pena de exilio permanente.

A la mañana siguiente, Renato asistió al colegio, ubicado a tres cuadras de su domicilio, sin presagiar lo que pasaría. Doña María, Tía de Renato subió a la azotea a recoger la ropa que lavó la tarde anterior, pero varias de ellas no estaban en el cordel, buscó al canino que usualmente la recibía ladrando al escuchar que abrían la puerta de acceso, y que extrañamente no aparecía, lo encontró recostado en un rincón mordisqueando aún la prenda que había logrado alcanzar con el hocico y arranchado del cordel. Giro la mirada y ubicó una vieja escoba, y a la voz de perro del demonio intentó golpearlo, Oso logró esquivar el golpe y poniendo patas en polvorosa salió despavorido, encontró la puerta de acceso abierta y bajó a la carrera las escaleras, la tía de Renato bajó tras de él blandiendo el palo de escoba, sumamente irritada dispuesta a castigar al travieso canino. En ese preciso momento se abrió la puerta de ingreso a la casa, Yolanda, la pensionista, quien regresaba de clases. En menos que canta un gallo, Oso asustado corrió con dirección a la calle, sin que nadie pueda hacer nada. El canino no paró de correr hasta tres cuadras después y luego no supo a donde ir.

Tras la formación de salida, Renato regresó a su casa, era un día de sol fuerte después de varios días friolentos, aprovecharía para bañar a su perro. Después de almorz y antes de hacer sus tareas subiría un balde de agua y asearía a su mascota. Los días de colegio, llegaba a casa, saludaba a su tía y antes de lavarse las manos para comer subía a la azotea a ver a su Oso.

-          Buenas tardes tía,

-          Que tal Renatito, ¿Cómo te fue en el colegio?

-          Voy a ver al Oso tía.

-          Espera hijo, siéntate, tengo una noticia para darte

Renato, se quedó en silencio, sabía que algo había pasado por el tono de la voz de su tía.

-          Tu perro se escapó, salió corriendo y no hemos podido encontrarlo, salimos a buscarlo con la señorita Yolanda, pero se ha perdido.

Sus ojos de niño se humedecieron y un par de lágrimas solitarias asomaron a sus mejillas. No pidió explicaciones, sabía que no se las darían, tampoco podía ir a buscarlo, pues solo conocía el camino de ida y vuelta al colegio. En silencio calló su dolor, su única compañía había partido y él no podía hacer nada, donde estaría Oso, perdido, asustado, solo y seguro con hambre y sed.

Pasaron algunos días desde aquella fatídica tarde, Renato después de hacer sus tareas subía a la azotea a mirar a su alrededor y estar solo por unos minutos, la nostalgia por su mascota lo invadía, pero le gustaba recordar sus juegos y correrías en ese tercer piso. En una de esas tardes cuando ya había perdido cualquier esperanza de volver a ver a Oso, le pareció divisarlo en unos corredores de segundo piso ubicados en la misma manzana de su casa pero a donde se tenia acceso desde la calle a la vuelta de la suya. Emocionado bajó las escaleras gritando:

-          Tía, tía, mi perro está a la vuelta.

-          ¿Estás seguro?

-          Si tía, vamos a buscarlo por favor.

A la tía de Renato ya le había pasado la cólera por la travesura del canino y le causaba tristeza su sobrino, que aunque no decía nada, extrañaba a su mascota.

Lo encontraron donde lo había visto Renato, estaba un poco más flaco, pero ni bien divisó al niño empezó a mover la cola. Renato abrazó a su perro y retornaron con él a casa.

-          Hueles mal Oso, necesitas urgente un baño.

A MODO DE PRESENTACIONDEL POEMARIO “Sombra tras sombra cae el hombre.”

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Siempre que me piden que redacté un prólogo, que haga un comentario, o que realice la presentación de un libro y en especial de poesía, le doy mil vueltas después de haber leído el texto, hasta enfrentarme, como es natural, a la página en blanco, para intentar pergeñar algunas líneas que comenten desde mi particular modo de entender, la capacidad creativa en el manejo del arte de la palabra. Y es que en verdad, déjenme confesarles, resulta ser una tarea que debería ser encargada a los críticos literarios o a los especialistas en estos menesteres.

Sin embargo, en esta ocasión me place presentar el Poemario de mi amigo poeta José María Rengifo Ortega. Quiero dejar en claro que mi comentario no pretende ser una crítica literaria, si no tan solo un acercamiento a la poesía del autor, desde el punto de vista de un común mortal y aprendiz de poeta, como  es, su servidor.

Arrancarle versos a la vida y plasmarlos en un papel en blanco, construir frases que permitan internarnos en el mundo de las emociones a través de la aventura de la poesía, atrevernos a esta difícil tarea de alfareros de la palabra, como diría el poeta Javier Heraud, es, por decir menos, una cosa de locos, porque la gente cuerda con sus cinco sentidos bien puestos, posiblemente se dedique a otros avatares y no a esta desquiciada actividad de hacer poesía.

No obstante, la poesía, ha estado y seguirá estando presente en la humanidad. “Podrá no haber poetas pero siempre habrá poesía”, ya lo decía en su Rima IV, el poeta Gustavo Adolfo Becquer, en el siglo XIX. 

Particularmente creo, que a pesar de la vertiginosidad del mundo en que vivimos, a pesar de la deshumanización del hombre, una de las esperanzas latentes de que el hombre no llegará a maquinizarse es la poesía, pues esta es el arte que refleja el alma y las sensaciones más profundas del ser humano.

Y bueno, José María, pone a nuestro alcance y a nuestro juicio su primera obra literaria “Sombra tras sombra cae el hombre”, el mismo que consta de 36 poemas distribuidos en tres capítulos, el primero del que se ha tomado el nombre del libro, el segundo “el llanto de los silenciosos” y el tercero “lo que ocultan las palabras” la mayor parte de poemas son de corto aliento, en ellos se condensan tres temas universales, el primer capítulo aborda el tema existencial preferentemente, el segundo el tema social y finalmente el tercero el amoroso.

Rengifo Ortega, nos sorprende con versos como: “pues uno no tiene nada seguro/ en la vida si no la certeza de la muerte” del poema “Pavorosa Aventura” o “Entonces,/ uno corre en busca/ del papel o del ordenador / con la ilusion de pescar esa perfeccion,/ pero esta se desintegra y los peces huyen.” En el poema el rostro de una esencia, que es una suerte de arte poética. En el llanto de los silenciosos en cambio el poeta apela al sentimiento social humano, a las raíces de américa como cita en sus versos del poema América Indígena, Levantad, “Varón combatiente, Indio, venid hermano,/ asomad los ojos a mis ojos, pernoctad en mi ladera/ de bronceados científicos y artesanos milenarios” este capítulo consta de tres poemas más, dos dedicados a su padre y una canción a la abeja.

El último capítulo está dedicado al amor, ese eterno pretexto que siempre ha sido culpable de la creación poética, y entonces nos encontraremos con versos que rezan así: “Cada rincón de mi recinto lleva tu casa,/ cada fracción de mi rostro lleva tu todo,/ no hay dedo en mi mano que no sea/ brazo tuyo,/ni lunar en mi frente que no sea tu verruga,/ el amor es así”.

Definitivamente el poeta Rengifo, nos ofrece su opera prima poética, con el corazón abierto, con el alma desnuda y lleno de sinceridad. Me enorgullece en sobremanera, ser partícipe de este nuevo alumbramiento literario y le doy la bienvenida al nuevo hermano poeta, a este mundo literario, muchas veces cuestionado pero ávido de mentes y corazones jóvenes que hagan crecer las canteras de la lira. Y estoy convencido que le espera un largo y promisorio camino en este mundo de versos y líridas.

¡Bienvenido poeta José María.!

 Trujillo, 05 de enero de 2013

AL AMANECER

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Me asalta la nostalgia entre las dos luces
Ingresan por mi ventana los primeros destellos
Y me sorprenden hurgando en insomnio
Los días que dejé atrás una noche de abril

Que lentos que son los minutos en esta hora
Como pasa la vida en cámara lenta
Con que agudeza percibes hasta tu respiración
Como duelen las ausencias
Y nos trasgreden las tristezas

Tintinean gotas de lluvia en la cubierta
Sigilosamente los rayos de sol se filtran
Entre la masa de nubes grises
Que el viento desplaza a mansalva

La quietud de la casa es sorprendente
Todas dormitan con oníricos semblantes
En pocas horas el laberinto diario volverá a sonar
Entonces mi vida caóticamente hermosa
Recobrando el sentido
Respirará el presente
Y seguiré construyendo sueños
Que creí perdidos

LA PESADILLA Y EL NUDO EN EL ZAPATO

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La puerta se abrió en la oscuridad de la media noche y el niño vio y sintió como era arrancado de su lecho, extrañamente y sin decir palabra rayando la desesperación y con el corazón a punto de estallar contempló a esa sombra llevándolo y cruzando el umbral de la puerta de su habitación.

Fue la primera pesadilla que tuvo a sus tiernos cinco años, sin embargo el miedo no lo doblegó, contaba para ello con una voluntad de hierro, forjada en su irascible genio de escorpiano, en sus largos silencios de castigo por las travesuras realizadas. No se iba a dejar atemorizar por una sombra nocturna.

A la mañana siguiente, le contó a su mamá, la pesadilla, pero ella ocupada en sus mil quehaceres, ni siquiera le puso atención. Jugó durante todo el día, intentando olvidar lo que le pasó la noche anterior. Había escuchado cuentos sobre duendes que se llevan a los niños, de animales nocturnos que cruzaban los caminos y otras historias más.

La sombra de la noche, empezó a cubrir el cielo gris de la ciudad solariega y Javier, distraído en sus juegos, ya saltando por el corredor o invadiendo el corral de la casa, con sable en mano, libraba mil batallas en las que solitario ganaba a todos sus enemigos imaginarios. El tío José le enseñó a hacer sus espadas con papel periódico, enrollándolo como un delgado tubo y doblando uno de los extremos haciendo una suerte de empuñadura.

Después de cenar a las 9 de la noche, recibió la orden de irse a dormir. Se dirigió silencioso a su cuarto, no quiso apagar la luz por miedo a que se repita la pesadilla. Al intentar sacarse los zapatos, se le enredó un pasador y por más que quiso e intentó no pudo deshacer el nudo. El sueño y el cansancio lo vencían, sin embargo, el no quería dormir, tenía dos razones poderosas el miedo a la pesadilla y ese bendito nudo en su zapato. Sentado al pie de la cama, sacó de la mesa de noche el cepillo de lustrar y cegado por la rabia y el miedo empezó a golpearse los ojos y la boca.

Así, lo encontró su mamá, lo regaño, lo acostó en su cama y se sentó a su lado sin decirle nada más.

Al día siguiente, durante el desayuno y con ánimo sonriente su mamá le preguntó:

Oye, Javiercito, cuéntame porque te golpeabas la boca y los ojos anoche.

Ya más tranquilo, Javier respondió sobre el acto

- En la boca para no llorar.

- Y en los ojos? Replicó la mamá.

Para no dormir. Dijo muy suelto el pequeñín, y sonrió.

Memoria Urbana

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Parado frente al zaguán
Testigo de mis juegos infantiles
He percibido el olor de mis recuerdos
Empequeñecidos los espacios
Que en antaño me eran inmensos
He trastocado el tiempo
Rasqueteando estos muros
Cargados de sueños oblicuos al presente
La calle no ha cambiado mucho
Crecimos todos
Y en la ebullición de los días
Hemos olvidado la calma de otrora
Precipitando los sentidos
Terminamos los días sin aliento

DUERME, SUEÑA, DESPIERTA, VIVE

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Duerme pequeña, duerme tranquila
Que así el mundo se me venga encima
Haré una cúpula con mi cuerpo
Para no perturbar tu sueño

Sueña pequeña, sueña tranquila
Deja que las pesadillas nos atormenten a los viejos
Que las batallas por más cruentas que sean
No me abatirán en retirada con tu bandera

Despierta pequeña, despierta tranquila
Que brille en tus ojos la sonrisa
Y tu suave reír inunde mis recónditos suspiros
Ávidos de tus guturales pretextos de hacerte sentir

Vive pequeña, vive tranquila
Ilumina la quinta punta de esta estrella
Que un día le robé al cielo
Trastocando el sino de soledad
Que marcara mi fuero al nacer

QUÉ FRIO

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Qué frio que hace sin ti
qué soledad tan sola en esta multitud
cómo abrigo mis entrañas
suspendidas en la crueldad de tu ausencia
cómo dejo de escribir
si tu silencio me dicta estas lineas
y descubro que tengo vacias las arterias
que mi masa corporal sigue su ritmo
solo por la inercia de la rutina
cómo comprendo que me fui tras de ti
la última vez que te vi
y que aún no sé como volver conmigo
cómo me convenzo
que tú nunca volveras
aunque regreses

LUNA CRECIENTE

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La luna ya ha sonreído
Más de tres veces
Mientras
El haz claro de tus ojos
Se ha mimetizado con tus recuerdos

La última sonrisa
Que me dejaste
Se quedó entre mis manos
Y se deslizó invadiéndome
Suavemente
Por el caudal de mis venas

El viento frio de este invierno
Empieza abandonar estas calles
Mudas testigas de nuestros pasos
Fugitivos de la soledad

Hoy me he convencido
Que te quedaste tatuada
En el revés de mi epidermis
Para siempre

TIERNA MIRADA

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Se me detiene el mundo
En tu tierna mirada de almíbar
Se fuga mi aliento
Perdido en el hechizo de tus ojos
Caigo silencioso
En la insondable catarata de tus cabellos
Me dejo arrastrar por el rio de tu voz
Sufro la pasión y muerte de tus partidas
Y resucito cada vez que retorno
A la indómita geografía de tu ser

EN EL SILENCIO

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La garua cae como menudas chispas traslucidas
El aire resopla en mis sentidos tu ausencia
Tendré que acostumbrarme a tu partida
A pesar de que nunca llegaste
Te conviertes en el artificio
Que me permite abstraerme
De esta conciencia de estar vivo
Vuelvo a extrañarte una vez más
Y entonces siento a tus manos albas
Deslizándose lentamente por la selva de mis cabellos
Percibo el haz de tu mirada
En un destello repentino de esta oscuridad
Escucho tu voz como ecos
De este profundo silencio
En el que hoy me he sumergido

HOJAS DE OTOÑO

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En el viento se cruzan hojas de otoño rasgadas de invierno
Llevan en sus venas memorias de coloridas primaveras
Polvo de arena en caída libre
Esperan el retorno de los estíos
Mientras tanto
Ellas
Ingenuas sueñan con la eternidad
Danzan al ritmo de la suave brisa de la tarde
Esperando el centellar de los luceros de la noche
Abjuran de su naturaleza dispar
Y resignadas
Se dejan mecer por el vaivén del soplo del destino

LA ESCRIBIDORA

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El bullicio de la calle y los pasos veloces
No impiden que la escritora del jirón Gamarra
Se sumerja en su inspiración
Allí sentada con papeles sobre los muslos
Con un lápiz empuñado sin sosiego
Escribe largas historias de su vida que dejó sin sueños
Con la cabeza rapada y el traje desaliñado
Escribe en un idioma que el mortal común jamás comprenderá
Carga en los ojos la crudeza de la miseria
Pero esboza mientras grafía sonrisas esquivas
Su vida pende de los hilos de su escritura ininteligible
Balbucea historias circulares
Arañando resquicios de cordura
La gente transita impertérrita
La escritora cansada dobla su papel
Camufla su bolígrafo
Se acuesta sobre la vereda
Y en posición fetal
Como una niña se vuelve a dormitar

COMPLICES ETERNOS

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La mañana era fresca todavía, apresuraba el paso para llegar al edificio y una vez allí se sentó en el viejo escritorio de metal. Un día más de la rutina cansada, solo su hijo le arrancaba sonrisas al despertar y luego cuando lo llevaba al jardín, pero después tenía que regresar a casa, hurgar en sus bolsillos el diario y partir. No eran los mejores tiempos, el invierno estaba golpeado y la escasez de actividades. Sus ingresos actuales no cubrían su presupuesto y la desesperación lo asaltaba más a menudo que en otros tiempos
Había pasado la noche casi sin dormir, con un ciento de problemas merodeando su cabeza. Un poco para salir de sus preocupaciones y sus angustias, se preguntó: - ¿Qué será de ella?; tenia tantos líos que en los últimos días ni siquiera la había llamado por teléfono.
Tratando de no moverse fingía dormir, - mañana iré a visitarla-, se dijo para sí, procuraba moverse sigilosamente para no despertar a su compañera de lecho. Los sonidos de la noche parecían confirmarle la sospecha de que algo andaba mal, hacia tanto tiempo que no la veía. Apenas podía divisar el cielo oscuro a través de la ventana, era una madrugada lóbrega, plagada de pálpitos y contradicciones. Después de tanta cavilación el cansancio venció sus párpados y estos cayeron sin que lo note.
Durante el sueño se vio junto a ella asiéndola de la cintura por la espalda y besando tiernamente sus mejillas, como en los viejos tiempos, ella coqueta giraba el cuerpo y lo besaba apasionadamente, susurrando que lo quería. Por esos tiempos, ella con el rostro encendido solo le susurraba – ¡cuidado, nos pueden ver!
Corrió mucha agua bajo el puente, y la luna había girado incansablemente, sin embargo, a pesar de todo, en sus pensamientos siempre se revelaba su sonrisa menuda y sus ojos tiernos. Cada uno había tomado el destino en sus manos y lo moldeó de acuerdo al devenir de sus caminos, desde aquel día en que él decidió irse y ella quedarse en silencio.
Independientemente cada uno se rejuró no volverse a encontrar, pero estaba marcado en el haz del hado de sus vidas, que seguirían frecuentándose mas allá de las promesas juradas y las circunstancias calladas.
Pasaban meses sin verse, y al encontrarse hablaban como si se hubieran dejado de ver sólo el día anterior. No importaba la tormenta en la que hayan estado, les bastaba mirarse, para contarse mil cosas, para desahogar la conciencia y revitalizar el espíritu.
Se convirtieron en una suerte de cómplices eternos que han aceptado tácitamente las diversas aristas de sus vidas, coautores de una historia alternativa y paralela a sus rutinas, que hoy trasciende más allá del orden natural del tiempo y los cánones preestablecidos. En dos palabras amantes silenciosos de esas historias que solo se escriben en las páginas de un libro.
Subió las escaleras, nervioso tocó la puerta, su respiración entrecortada por el agitamiento del ascenso y quizás alimentado por sus presentimientos. Pasaron unos segundos, la puerta se abrió, ella se echó a sus brazos y lloró, lloró como una niña en brazos de su padre. El dejó que se calme, paseo su mano por su cabello y después de un largo silencio, le preguntó:
- Dime , qué sucede?
Me voy a morir, Javier। Tengo Cancer। Y volvió a romper en llanto.-


DIEZ Y OCHO AM

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Las diez campanadas ya tocaron en la catedral
Las bocinas aturden los oídos en el cercado
Los titulares no distan de los de siempre
Un pasacalle con espárragos y zanqueros
Invaden la plaza mayor
A muchas cuadras de allí
Cuando la ronda del minutero
Completa su octavo círculo
Los galenos con mucho cuidado
Te alzan en sus manos
En tu primer contacto con la atmósfera
Tu llanto viaja rápidamente
Por cada una de mis venas
Testigo de tu génesis
Te contemplo como en mis sueños
Indescriptiblemente me siento levitando
Mis células segregan endorfina a discreción
La sonrisa asalta mi rostro
Tu madre está nerviosa
Pero también sonríe
Satisfecha por el milagro de la vida

LA MAQUINA DEL TIEMPO

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En la perpendicularidad de la máquina del tiempo de un fresco
Se plasman los tiempos como ánimas recobrando sus cuerpos
El genio hace danzar suavemente el pincel con los óxidos al agua
Lluvias de color bañan el calicanto bajo el cielo de dos tierras hermanas
Atento el Libertador recibe la insignia paduana de manos del Astrónomo
El Poeta sostiene en sus manos el Trilce de las cuatro paredes de su celda
Guerreros moche de estas tierras son llevados a cuestas por el antropólogo
Cabalgata sobre el caballito de totora en alto mar superan las primeras olas
A la orilla el pescador busca llenar su red para su prole
Anzumitos chimú desfilan cerrando el ángulo inferior
La niña italiana y el infante peruano sostienen el pergamino
El presente se funde con el pasado
En este artilugio que solo el arte es capaz de inventar

REGRESO

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Otra vez el paso lento y la mirada cansada
Y un sinfín de diatribas acumuladas rondan su aureola
Nuevamente contando sus pasos
Lleva en sus manos preguntas que nunca tendrán respuestas
Las almas cuando parten se las llevan
La noche difumina las sombras
Lo invade el silencio
Sigilosamente
Como hace tiempo atrás una tarde le llegó el amor
Mueve las rodillas como péndulos a punto de chocar
Siente otra vez el ritmo de su corazón
Sonríe
Digita la última línea
Se siente vivo
Ha vuelto a escribir

31 DE OCTUBRE, DIA DE LA CANCION CRIOLLA

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Las voces que orgullosamente entonan la música peruana - admirada en todo el mundo- junto a todos nuestros compatriotas, nos encontramos de luto por la muerte del Zambo Cavero, “Y se llama Perú, con P de patria…”, la melodía de este emblemático vals cargado de patriotismo, aún resuena y estoy seguro seguirá estremeciendo a cada uno de los corazones peruanos, más allá de que sea o no, nuestra música de preferencia, y así muchos la escuchemos solo a la hora del almuerzo, esta música llena de sabor criollo, es la que nos representa dentro y fuera de nuestros linderos patrios.
Hoy en día, la música criolla que se celebra el 31 de Octubre, fecha que fue instaurada por el gobierno de Manuel Prado Ugarteche en 1944, día en que retumban los cajones, se afinan las guitarras, truenan las castañuelas y el vals debería de pasearse por las venas de cada peruano, se ve trasgredido por una celebración foránea del Hallowen o noche de brujas que coincidentemente se festeja el mismo día.
No es extraño entonces, al pasear por el centro de la ciudad que los principales establecimientos comerciales decoren sus locales con motivos alusivos a esta fecha, tampoco debe extrañarnos que algún local mezcle ambas festividades en una suerte de estar bien con Dios y con el diablo.
Las tradiciones deben permanecer y deben de inculcarse desde nuestros primeros años, y nuestros niños se emocionan más por el Hallowen que por el día de la canción criolla y eso se cultiva inclusive desde las instituciones educativas, y después nos lamentamos que no hay conciencia patriótica ni amor por el país, que nuestra juventud emigra a otros países en busca de mejores ingresos, que nuestros jóvenes no se la juegan por el Perú, que sin ir muy lejos la selección peruana del deporte más practicado en nuestro país no “suda la camiseta” .
Hagamos un “mea culpa” y tomemos conciencia del escaso amor patrio actual, un problema que empieza por casa y no se supera ni siquiera en las instituciones educativas. Los intentos de la educación pública estatal se ven mellados por la intensa campaña publicitaria en medios de prensa escrita y televisiva. Ni que hablar de la educación privada que salvo honrosas excepciones en las que se incentiva lo nuestro, como el concurso de vals infantil intercolegial, le dan mayor cabida a la festividad del país del tío Sam.
Pero volviendo a la música criolla, que motiva esta nota, hurgando en algunas páginas de internet encontré estos datos que comparto con ustedes amigos lectores:
La primera serenata criolla se realizó el 31 de octubre de 1944 en la plazuela Buenos Aires.
La canción peruana echa sus raíces más profundas con la aparición del bardo inmortal Felipe Pinglo Alva, el más grande de sus representantes, autor del vals clásico. Poeta y compositor, considerado como el padre de la música criolla, con un estilo de arraigo popular que surgió durante la etapa Republicana. Compositor de aproximadamente 300 canciones, las más conocidas son El plebeyo, El huerto de mi amada, Bouquet, El canillita, Pobre obrerita, Porfirio, Celos, Mendicidad y otras.
Chabuca Granda (Isabel Granda Larco) ocupa también un lugar privilegiado en la historia de la música nacional. Ella nos legó hermosas melodías que calaron muy hondo en el sentimiento popular. Autora de La Flor de la Canela, José Antonio entre otras.
Lucha Reyes, conocida como la morena de oro del Perú, nació un 19 de julio de 1936 en un hogar muy pobre. Su verdadero nombre fue Lucila Sarcines Reyes. Interprete de valses como Mi última canción, Carta al cielo, etc.
En esta fecha importante también debemos recordar a otros insignes compositores y cantantes criollos como Manuel Acosta Ojeda, Eloísa Angulo, Alicia Maguiña, Manuel Raygada, Augusto Polo Campos, José Escajadillo, Luis Abelardo Núñez, Félix Pasache, Cecilia Barraza, Cecilia Bracamonte, Lorenzo Humberto Sotomayor, Eva Ayllón, Lucho Gonzales, Félix Casaverde, Susana Baca, Arturo “Zambo“ Cavero, Oscar Avilés y otros talentosos músicos, que brindaron sus mejores canciones en favor de la canción criolla.
Disfrutemos de un hermoso vals criollo, hinchemos nuestros corazones del orgullo de ser peruanos y contagiemos este sentir con nuestras familias y seres queridos. Brindemos juntos por la música criolla.
Salud Perú.

BIENVENIDA PRIMAVERA

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De colores, de colores se visten los campos en la primavera de colores, de colores son los pajarillos que vienen de fuera de colores, de colores es el arco iris que vemos lucir Y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mi…

Aún recuerdo nostálgicamente las tiernas notas que los profesores de la primaria nos hacían repetir insistentemente, más allá de que esas voces blancas estuviesen afinadas o no, las entonábamos sin ningún tipo de vergüenza y con no poca algarabía a voz en cuello, además nos ordenaban hacer una “composición” (literaria o gráfica) sobre la estación de la que nuestra ciudad ostenta ser su capital.
Trujillo, ha sido siempre una ciudad caracterizada por su hospitalidad, por el encanto natural de su gente y desde hace 58 años celebra el Festival Internacional de la Primavera, un esfuerzo del Club de Leones que año a año organiza entre fines de setiembre y principios de octubre este evento de trascendencia internacional.
Nos visitan reinas de otros países, Waripolas americanas y como plato fuerte está el Corso Primaveral, en el que participan Carros Alegóricos y representantes de diversas entidades públicas y privadas acompañadas de bandas de diferentes instituciones educativas.
Pero bien, si usted amigo lector, vive en estas tierras desde siempre o hace algunos años, dependiendo de su condición podrá compartir o no, las ideas que plasmo en esta nota.
Recuerdo que en los años de infancia, vivía a media cuadra de la Av. España (primera cuadra del Jr. Pizarro), el domingo del Corso Primaveral que hasta no hace muchos años aún desfilaba a través de esta avenida – se iniciaba en el estadio Mansiche y culminaba en la antigua sub estación de ferrocarril - me levantaba temprano y bajaba con las sillas de la casa a separar un espacio en la vereda de la avenida en mención, pues aparte de los que habitábamos la casa, llegaban visitas exclusivamente para ver el corso, hasta la actualidad veo que quienes viven en los alrededores de las calles por donde pasa el corso, hacen lo mismo. Sin embargo, debe ser por la edad o por simple nostalgia, que me parece que la extraña magia que provocaba este evento primaveral ha ido perdiendo fuerza.
Escucho apesadumbrado, expresiones como:
- Corso?, no hombre, los de mi tiempo, esos sí que eran corsos.
- Te acuerdas del festival de la canción de la primavera?
- Ricardo Montaner, participó en uno de ellos, verdad?
- Jeanette, la cantante inglesa de baladas en español, también vino?
- Y, los concursos de bandas en la plaza de armas, eran después del corso, di?
Posiblemente, siempre añoramos el pasado, tal como anhelamos ser niños algunas veces, como extrañamos a los seres queridos que partieron, o simplemente porque consciente o inconscientemente le damos la razón al dicho popular: “todo tiempo pasado, fue mejor”
En todo caso lo objetivo es que el festival de la primavera, sigue presente, que presumo se siguen haciendo grandes esfuerzos para realizarlo en una sociedad cada día más consumista, envuelta en crisis económicas y menos susceptible a esa magia que envolvía nuestros años de infancia, cuando no había internet, cuando escribíamos cartas por correo, cuando tampoco existían celulares y los teléfonos no estaban en la mayoría de las casas, cuando formábamos inmensas colas para el cine y aún nos íbamos a dormir con la canción del Topo Giggio.
Está próximo el 58º Festival Internacional de la Primavera, disfrutémoslo y brindemos más de una sonrisa a quienes visita nuestra ciudad de la eterna Primavera।Que seas “Bienvenida Primavera”


A LA MEMORIA DE DON SERGIO SANCHEZ LLANOS: MI PADRE

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ESTAS PEQUEÑAS LINEAS A LAMEMORIA DE NUESTRO PADRE, QUERIDOS HERMANOS, EN ESTA FORMA EXTRAÑA QUE TENGO DE EXPRESARME…

HASTA SIEMPRE…

Caía la noche una vez más
En el silencio solitario del mes junio
Me imaginaba tu rostro marcado por los surcos que da el tiempo
Rememoraba aquellos días de mi infancia lejana
En que levantaba la cabeza para verte
Nuestras ausencias se hicieron costumbre
Con el devenir de los años

Siento tu sangre corriendo por mis venas
Un gélido escalofrío va invadiendo mi torso
De pie frente a tu lecho solo te contemplo
Paseo mis manos ausentes por tu cabeza
Y logro escuchar en el mutismo de tus plegarias
Me sumo a tu silencio
Con estas esperanzas palpitantes
Apretujadas dentro de mi pecho

El mediodía de ayer bajo el cielo nublado de este invierno
Partiste presuroso sin despedirte
La paz invade tu semblante
Tu cuerpo descansa en la grandeza de tu recuerdo
La mirada contrita esconde esta desazón de vida
Que mi alma no alcanza a descifrar

Solo atino a grafiar
Hasta siempre querido viejo

Entrevista

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LOS SORTILEGIOS DE LA POESIA

Por Diómedes Morales Salazar

P. Alfonso, en términos generales, ¿cuál ha sido la idea de crear y publicar tu segundo poemario "Sortilegios", que diste al público este año?

R. "Sortilegios" es un conjunto de poemas creados durante los dos últimos años. Es un trabajo tranquilo, con una suerte de alfarero, de ahí el poema "Arte Poética" de Javier Heraud en que dice que el poeta es una suerte de alfarero de la palabra. Y "Sortilegios" es eso, he ido creando los poemas poco a poco y después he ido tallándolos y dándoles forma, puliendo quizás un poco, en la medida de que no desdibuje la idea original y que termine trastocado del sentimiento del que nació. "Sortilegios" fue presentado en la Cuarta Feria del Libro y en la Casa de la Emancipación. Gracias a Dios, hay buenas opiniones de él y son poemas dedicados a la vida, al tema existencial, a la mujer, hay un capitulo referido a las filialidades, a este amor filial, a este amor en familia; hay otro capítulo referido al espejo, que son poemas hechos en tercera persona, pero que también son una suerte de espejo, contando historias, propias y ajenas, pero que tienen mucho del alma del poeta.

P. El público lector seguramente se pregunta o tiene la inquietud de saber por qué lleva el libro el nombre de "Sortilegios" y por qué también tu primer libro se llamó "Catarsisphylia"?

R. Empecemos por el primero. En el 2005 publiqué "Catarsisfilia", que es un libro de 20 poemas, el nombre etimológicamente significa "amor a la catarsis", y nace como producto del ejercicio poético. Para mí escribir es una suerte de catarsis, una suerte de artilugio que te permite seguir sobrellevando esta vida tan compleja, tan acelerada en la que vivimos hoy día, y de la cual nadie puede escaparse. Entonces, algunos tienen su manera de desfogar, unos se van de paseo, otros se van a bailar, pero este servidor lo que hace es escribir y así puede levantarse al día siguiente y decir aquí estoy y venga la vida encima...

P. ¿Y "Sortilegios"...?

R. Y "Sortilegios", me demoré un poco para encontrar el nombre, tenía que ser algo que tenga relación con "Catarsisfilia", porque los poemas tienen el mismo corte. En realidad sí son poemas mucho más trabajados que los del primer libro, ahí hay un trabajo mayor de alfarería y entonces me costó ubicar un nombre hasta que hice un poema que hablaba del arte poética, que hablaba de lo conflictiva que es la vida, de amanecer cada mañana y sentir las ganas de seguir traginando, y hay un verso que dice "Estos sortilegios para seguir con vida", entonces inicialmente el libro debió llamarse así, después, por algunas recomendaciones, me sugiriéron que suprima el apellido y lo deje sólo con el nombre, y se quedó con "Sortilegios".

P. Ese nombre, "Sortilegios", puede sugerir al lector que el poeta podría tener cierta influencia de la quiromancia, puesto que el título es apropiado para ese tipo de arte. Y además hay un bolero de Lucho Barrios que dice: "Entre naipes y pañuelos de colores/ practicabas tus dañosas brujerías/ y en pago del hechizo te cobraste/ llevándote mi amor con brujerías./ Sortilegios no..., etc., etc. Así, ¿tiene algo de eso el libro o es simplemente un nombre que quiere determinar una poética existencialista?

R. Es un nombre que se refiere a toda esta suerte de la magia de la poesía, del artilugio, de esa trampa que le hacemos a la vida para poder seguir. No creo que tenga relación con cartomancia, quiromancia y demás hechicerías, pero creo que en un sentido general sí, porque el hacer poesía para mí es una suerte de truco, es esa carta bajo la manga que tienes para seguir traginando, para seguir luchando por lo que quieres, por tu familia, por lo que te gusta hacer cada día.

P. Te has referido ya a que tu poesía tiene influencia existencialista, por ser cotidiana, apropiada para los quehaceres de la vida, ¿crees que el existencialismo en la poesía es positivo o negativo, y en cuál de estas dos vertientes te ubicarías?

R. Bueno, si se trata de ubicarse en alguna vertiente, ya que lo mencionas, la poesía de "Sortilegios" tiene mucho de este existencialismo positivo del que hablas, que te grafica la problemática, la complejidad del momento en que uno puede estar sufriendo o puede estar sobreviviendo la caoticidad, si es que vale el término, de la vida, pero que siempre está la esperanza ahí presente, de que las cosas pueden cambiar, de que uno puede hacer algo para que eso cambie, para no dejarse undir en la depresión y seguir batallando. Entonces, "Sortilegios", en el plano existencial, se refiere a eso, a la existencia y al amor por la vida. No por undirse, por dejarse absorver por los problemas, por la depresión, por el estrés que está tan de moda hoy en día, sino porque la poesía se convierta en el instrumento para poder sobrellevar todo esto. Para salir del estrés y respirar, y gozar de las cosas sencillas de la vida.

P. Ahora, como liberteño, conoces, estoy seguro, a algunos escritores de acá, ¿con cuál de los poetas, tanto generacionales como actuales, te identificas?

R. He leído a los escritores de Cuadernos Trimestrales de Poesía, como Marco Antonio Corcuera, Eduardo Gonzales Viaña, Teodoro Rivero Ayllón, entre otros, que son con los que todavía departimos el quehacer literario. Asimismo, con los del Grupo Literario "Nuevo Amanecer", como Bethoven Medina y otros; y de los nuevos está el Grupo RenaSer, formado por Manuel Medina, entrañable amigo; además están César Olivares, Luis Eduardo García, que es un referente muy especial en poesía; también David Novoa. Poetas liberteños tenemos muchos y de gran valía, pero qué pena que no los leámos ni los conoscamos. Yo, a pesar de llevar a cuestas ya casi cuarenta años, recién tengo algún tipo de roce con el ejercicio literario; en todo caso, con quienes también ejercen esta labor, en poesía o narrativa. Antes era un simple aficionado que escribía para leerme yo mismo, valga la redundancia.

P. Como poeta supongo que conoces la problemática de la literatura regional, que se invierte para publicar y sin embargo los lectores son muy pocos, ¿cómo hacer entonces para que el público lector sea más accesible a la literatura liberteña?.

R. Ese es un problema que lo he vivido en carne propia. Cuando publiqué "Catarsisfilia" costó tocar puertas; fue una publicación que salió así, a puro punche. Y publicar este año "Sortilegios", también le cuesta a uno su sencillo, y que no es tan sencillo, entonces pues es una odisea publicar, porque quien no tiene dienero o no tiene relaciones no lo va ha poder hacer nunca. ¿Cómo solucionar esto? Yo creo que deben crearse mecanismos. El Plan Lector de Literatura Regional, que instauró Blasco Bazán cuando fue gerente del Gobierno Regional, fue un paso importante, y ahora queda a los docentes pedir, solicitar a sus alumnos que lean tanto poesía como narrativa liberteña. Hay algunos colegios que todavía están reacios a eso. A mí me pasó en el colegio de mis hijas, donde pedían autores limeños y extranjeros, pero no autores regionales, que también son de primerísimo nivel, pero en ese colegio los desdeñaban o simplemente los ignoraban.

P. Finalmente, como escritor liberteño, ¿qué llamado le harías al público para que se interese en la literatura regional?

R. Primero, pedirles que lean. Empezemos por ahí; lamentablemente tenemos una costumbre lectora muy venida a menos, sobre todo en la última década. Entonces, si cuando compramos un periódico sólo leemos los deportes y la página sociales, menos vamos a pedir a una persona que lea un libro, y menos aún le vamos a pedir que lea poesía o cuento. Entonces, primero hay que concientizar a los padres, a los maestros, para que se inculque en los niños el hábito a la lectura. De tal manera que puedan conocer a los escritores liberteños y se empapen de esa trasmisión de sentimientos, del bagaje cultural nuestro, y pueda ir renaciendo la necesidad de adquirir obras literarias regionales para conocer más lo nuestro, y ser así mejores trujillanos, mejores liberteños. Todo depende de los padres y maestros.